Selva
Por más que se negaran a admitirlo, Alfredo y Julián estaban perdidos en la selva. El espesor de la hierba aumentaba conforme avanzaban y no tenían herramienta alguna para abrirse paso.
Era ridículo encontrarse en una situación como ésta. Sólo habían salido al mini súper de la esquina del hotel donde se hospedaban para comprar cigarros y dar una vuelta, decidieron seguir a una güera que les gustó y terminaron en esa selva a quién sabe cuántos kilómetros de ahí. Pensaron usar sus teléfonos celulares para pedir auxilio; la señal no llegaba hasta allá.
Seguramente las novias de ambos amigos se preocuparían por su ausencia y organizarían una búsqueda, reclutarían voluntarios y, de una manera u otra, darían con ellos antes del anochecer. Sí, seguro podrían confiar en sus parejas; si tan sólo tuvieran.
–Ya valió madres. Ni pa’ tras ni pa’ delante. ¿Qué hacemos? –preguntó Alfredo.
–¿No traes brújula? ¿Una pistola de bengalas?
–No mames, salimos del hotel a la tiendita, no a un safari.
–Prueba otra vez el celular.
El teléfono de Alfredo almacenaba música, tomaba fotos y video, podía sincronizarlo con la computadora, tenía radio y juegos… pero seguía sin señal.
Decididos a no perder la calma, trataron de regresar sobre sus pasos.
“¿Cómo era? Vinimos de la derecha, caminamos como cinco minutos; ahora es a la izquierda. Brincamos esa piedra… ¿brincamos esa piedra o era otra? No sé, todas las veo igual. No me acuerdo de ese árbol… Me estoy mareando. Creo que veo la carretera. Ay, güey, ya la hicimos. Es para allá. Vente, Julián, ya la libramos.
Perdidos. Por más que se negaran a admitirlo, Alfredo y Julián seguían perdidos en la selva.
–Si serás pendejo, Alfredo, estamos peor. Esto está más tupido que hace rato.
–¿Qué hora es?
–Las cuatro y media.
–¡No inventes, salimos del hotel a las diez de la mañana!
Dieron las seis de la tarde y seguían perdidos. Tenían hambre, calor y estaban agotados. Se sentaron a descansar.
–Dame un cigarro, Alf.
–Toma.
–¿No me lo vas a prender?
–Tú tienes el encendedor.
–Ni madres, tú guardaste lo que compramos.
–Pero no compré encendedor; creí que tú traías.
Los dos amigos pensaron en recoger piedras para hacer una fogata y encender los cigarros. Fue entonces que escucharon un ruido, un siseo.
–¿Y eso?
–Sepa.
Alfredo se incorporó para seguir caminando y tropezó con algo. Inmediatamente sintió dolor en la pierna. Antes de que Julián pudiera reaccionar, la serpiente amenazó con morderlo también. Julián trataba de guardar la calma. Gracias a una película de James Bond, había aprendido que si se quedaba quieto, ésta seguiría de largo sin hacerle nada. Tal vez era el miedo, o las ganas de ir al baño, o que la serpiente no había visto esa película, pero él no podía quedarse quieto y ésta continuaba mirándolo fijamente. Abrió sus fauces, lista para atacar, pero en eso comenzó a convulsionarse, como si quisiera vomitar; cayó muerta. Julián llegó a donde yacía su amigo, aún vivía. No sabía cómo podía ayudarlo, pero trató de darle ánimos:
–Cabrón, si te mueres, no te van a dar el ascenso.
Por toda respuesta, Alfredo intentó arrojarle una piedra; no pudo. Desesperado, Julián gritó pidiendo auxilio, y después comenzó a llorar. Alfredo también.
La suerte de ambos estaba por cambiar. Un joven indígena que andaba de cacería con su arco y flecha escuchó los gritos y se dirigió hacia el lugar de donde provenían.
Un jaguar que pasaba por ahí buscando qué comer también escuchó el llanto de ambos y fue hacia ellos. La noche caía. El felino divisó la figura de los extraviados y, al tiempo que emitía un rugido, brincó sobre ellos.
En ese instante una flecha pasó a gran velocidad. Iba destinada al jaguar, pero atravesó el pecho de Julián, quien murió al instante. Apenado, el tirador volvió a estornudar. El jaguar aprovechó y tomó con sus dientes el cuerpo de Julián y se lo llevó lejos para devorarlo antes de que llegaran otros animales.
El arquero se acercó a Alfredo y comenzó a hablarle en su dialecto. Alfredo no entendía nada, pero la mirada del indígena le inspiró confianza y asintió, al tiempo que sonreía. Como pudo, el joven lo ayudó a incorporarse y comenzaron a andar hacia la comunidad del indígena.
“Me salvé. Gracias, Diosito, gracias por mandarme a este muchacho. Pobre Julián, tendré que avisarle a su familia. Pobre jaguar, se va a dar una empachada. Ni modo. Lo importante es que estoy salvado. De seguro este chavo me va a llevar con el médico de su aldea y me van a curar. Pero que se apure porque ya casi no siento la pierna. Van a usar sus hierbas mágicas, me van a curar y me van a atender muy bien. A lo mejor hasta me presentan a la hija del jefe para que me…”
El joven arquero apenas podía con el peso de Alfredo, pero no le importaba. Estaba avergonzado por haber fallado el tiro por culpa del estornudo, pero aun así se sentía feliz. Había encontrado a alguien que le dijo que estaba dispuesto a que le sacaran el corazón y lo ofrendaran a los dioses para que las mujeres de la aldea siguieran siendo fértiles.
Texto publicado originalmente en la revista Tinta seca, número 76, marzo-abril de 2006.

11 comentarios:
Hola querido Diego, recuerdo que este texto me lo leíste alguna otra vez, y como aquella ocasión me gusta, es corto, es divertido y te deja con ese buen sabor de boca.
Que tengas un lindo año en el que la inspiración este presente.
* Jajajajajaja
* Orales
* Y el tipo bien emocionado
* Jeje
* Mi estimado Diego
* Me acabo de despertar :$
* Y en seguida leí tu texXxto
* Que mejor forma de despertar
* ¿No crees?
* Buenoo, ya me voy
* ¿Que te trajeron los reyes??
* Nada? a mi tampoco =(
* Bueno, me voy
* Nos saludamos pronto
* BYE!!
* PD:
* Pk se publico komo 11:37??
* Ya son 1:37!!!
* Jeje
a no maaaaaa segurida...
yo por eso no sigo a las weras...
no la verdad si,
total si me pierdo ke...
muy buen texto,
chaa en que selva fue esto,,
para no ir de vacaciones
buen texto alvin,
Buen texto Diego, la verdad nunca me cansare de leerte.
Saludos y excelente inicio de año.
Hola!
Este texto lo lei en su publicacion original, gracias por subirlo de nuevo que tengas un muy buen año.
ingesu!! pobres de los protagonistas.. Una muy buena historia que como siempre logras mantener el interés desde el principio hasta el final, Alvin. Felicidades.
Moraleja: siempre carga tu encendedor o deja de fumar ;)
buen e interesante texto!!!! buon 2008!
como siempre llego tarde... sorry carnal pero ahora si trataré de ponerme al corriente, ntengo muy abandonado tu blog y varios mas.
Me gustó mucho este, el final esta de pcoa madre con todo lo que va pensando el iluso Alf.
Saludos compadre!
Mi querido licenciao!
Me he quedado en la quinta entrada. Para serte sincera va muy padre, con emoción y dos erratas (le faltó una "n" a un aunque y sobró creo un de antes "de" antes de otra palabra que empieza con de, creo debutante o algo así.
Seguiré más tarde pues ya llamó el jefe para aplicar otros cambios a la chamba.
YUPI, VIVA. Que tengas un bonito día
Publicar un comentario en la entrada
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Página principal