miércoles, 7 de noviembre de 2007

¿Nunca viste a un intelectual?

No conozco a nadie que, de niño, no haya rayado los libros o las revistas de sus padres. Yo no fui la excepción. Lo único que me hizo diferente de mis amigos es que yo no hacía rayones a lo loco; yo le ponía lentes y barba a las fotografías.
Los anteojos han sido una presencia constante en mi vida. Desde que conozco a mis padres, ellos utilizan gafas, lo mismo que mi abuelo materno y otros parientes. De manera inconsciente, al ver a nuestros familiares, tanto mi hermana como yo sabíamos que ése era nuestro destino: los lentes (mi hermana durante unos años logró engañar al oculista; yo aguanté más y sin necesidad de trucos). Las gafas me dieron pie a hacerle, año con año, la misma broma a mi mamá; cada que ella cambiaba de armazón, yo le decía: “Mucho gusto, soy Diego Mejía”, como si se tratara de alguien a quien veía por primera vez.
En la adolescencia me encontré con quien, hasta la fecha, es mi ídolo musical: Buddy Holly, y lo primero que llamó mi atención eran sus anteojos de pasta negra. Fue entonces cuando tuve la inquietud de usar anteojos; los primeros que usé fueron unos de mi papá que, por supuesto, me provocaron mareo debido a su graduación.
Como el experimento de los lentes ajenos no funcionó, comencé a usar gafas oscuras (siempre buscando armazones como los de mi ídolo). Lo malo era el tamaño de éstas y por lo mismo parecía mosca. Pero no me importaba, usaba lentes. Estaba a punto de finalizar el segundo año de la secundaria cuando uno de mis profesores tuvo la ocurrencia de mandarme a las últimas filas del salón (a pesar de que a los chaparros siempre nos sentaban hasta adelante) y ahí empecé a notar que ya no veía tan bien el pizarrón y se lo comuniqué a mis padres. Por no dejar, me llevaron a una óptica para hacerme un examen y el dictamen del oftalmólogo fue contundente: “Su hijo tiene miopía, no mucha, pero es preferible que use anteojos”. Por supuesto, el armazón que elegí era negro, como el de Buddy Holly.
Me gustaría decir que esos anteojos me duraron bastante tiempo, pero lo cierto es que en esa primera tarde, jugando futbol con unos cuates, me dieron un balonazo a la cara que rompió el armazón y tuve que cambiarlo por uno café que no se parecía al de mi ídolo.
No pasó mucho tiempo para que me acostumbrara a mi condición de miope. Sabía perfectamente que traía anteojos y, por lo mismo, casi nunca me quedé dormido con ellos y tampoco se me olvidaba quitármelos para meterme a bañar o a nadar. Obviamente no faltó quién me hiciera burla por mi nueva imagen, pero no les hice mucho caso pues no se me ocurría qué contestar.
En un par de ocasiones cambié de armazón por el aumento de mi miopía (y siempre elegía uno más feo que el anterior) y en ocasiones hubo quien me sugiriera que probara con los lentes de contacto, o que me operara la vista. Nunca acepté esas sugerencias, e hice mía la frase de Buddy Holly: “Si necesito usar lentes, que se note que los llevo puestos”. A veces cambiaba mi respuesta por otra más simple: “No. Todo lo que tapa ayuda”. Desde entonces me he mantenido fiel a esa idea. A veces les he puesto algunos aditamentos, como son las protecciones en las varillas para que no me aprieten las sienes, o las micas oscuras para el sol (y que me hacen ver mucho más guapo, por supuesto). Rompí y perdí muchos de esos accesorios, pero ya aprendí a cuidarlos.
Ahora estoy en mi tercera década de vida. Oficialmente, ya tengo más de la mitad de mi existencia usando lentes. Tal vez cambie de armazón de vez en cuando (aunque ya llevo cuatro años con los que actualmente uso —no fui tan miope como se esperaba—), pero no pienso deshacerme de ellos.
A veces creo que, lejos de considerarnos débiles visuales, la gente que no necesita gafas nos envidia. Si se fijan, son muchos los famosos que usan lentes (Woody Allen, Greg Maddux, Groucho Marx y Clark Kent, por ejemplo); también nos toman por intelectuales o, en el peor de los casos, como gente misteriosa que se transforma al momento de ponérselos. Si bien es cierto que algunos esconden su condición de miopía utilizando pupilentes, hay otros que hasta presumen orgullosos sus nuevos armazones. Quienes no los necesitan aún así portan anteojos oscuros y los cuidan tanto como si fueran unos con graduación. Incluso los lentes nos hacen darnos cuenta de cuando una relación ha llegado a planos de confianza (o qué, ¿a poco le dirían a un desconocido “préstame tus lentes para ver cuánto aumento tienen”?).
Tal vez lo único que lamento de usar anteojos es que nunca se me ocurrió citar al célebre Guille cuando mis compañeros de la secundaria, el primer día que llegué a la escuela con anteojos, me miraron como si no me conocieran. Bien pude haberles dicho: “¿Qué midáz? ¿Nunca vizte a un inteledtual?”

Texto publicado en la extinta revista Gafas, a finales del año 2006.

14 comentarios:

A las 7 de noviembre de 2007 20:57 , Anonymous Doom ha dicho...

me has animado a ir por mis lentes chueco y mandarlos a reparar XD

saludos compa y estaremos al pendiente de esto

 
A las 8 de noviembre de 2007 13:17 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Haz hecho que mi irreparable deficiencia visual tenga mas sentido. Usaré mis lentes de pasta azul con más orgullo de hoy en adelante. =)

Saludos
Espe

 
A las 10 de noviembre de 2007 23:49 , Anonymous Mr. Personalidad ha dicho...

Yo siempre he querido usar lentes... desafortunadamente tengo una excelnte visión.

Quizá algún día los tenga que usar...

 
A las 12 de noviembre de 2007 08:15 , Blogger Taker ha dicho...

Pues no se trata de querer o no usarlos, como tu sabes yo no uso pero hay veces que cuando tomo un libro despues de un rato se me empiezan a encimar las letras.

Quiza si deberia usarlos jaja

Lo que si es que aunque no sean oscuros yo si me veria muy guapo :P

Saludos!!

 
A las 13 de noviembre de 2007 08:40 , Blogger Rafael ha dicho...

Te paso una anécdota para tu colección: alguna vez contó Woody Allen que cuando nació su papá, que era taxista, llevó a su mamá a punto de dar a luz a buscar a un doctor; pero el ùnico que encontró fue un oculista y, por lo tanto, lo ùnico que pudo hacer por él, fue prescribirle lentes. Pero no todo fue malo, remata, su papá les hizo un buen descuento a su mamá y a él, por la dejada.

un abrazo

rafael luna

 
A las 15 de noviembre de 2007 21:25 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Por aqui andamos leyendo un poco de literatura de alto nivel academico.
J.L.R. HERNANDEZ.
Saludos "cieguito"
..y si adivinas quien soy...
.ahora soy "Anonimo Hernandez"

 
A las 16 de noviembre de 2007 07:21 , Blogger Don Tábano ha dicho...

Hola, Diego. Tal vez debería cambiar mis lentes, pero están tan rayadas las micas que el cambiarlas me privaría de ciertas ventajas:

a) no tengo que ver focos y cerrar los ojos para ver fosfenos,

b) puedo acomodar mi cabeza para que la parte más rayoneada quede encima de la jeta de la gente que me cae mal,

c) el día que estrené lentes, para el poli de la entrada dejé de ser Oye tú y me convertí en el Sr. Valdemar.

Saludines.

 
A las 22 de noviembre de 2007 21:08 , Blogger FUCKING YOUTH ha dicho...

En definitiva los lentes hacen a una persona más interesante, por insulsa que sea sin ellos.Me divierte decir (no con poca altanería) que el concepto de mi armazón es una fresa, rojos por fuera y verdes por dentro, (eso es cierto, no es payasada mía)la gente sin lentes se queda asombrada de la explicación y quienes usan me miran con algo de envidia. Los necesité desde la primaria pero en esos tiempos no era cómodo usarlos, los dejé, como a un vicio no muy querido y ahora con melancolía me doy cuenta que no puedo vivir sin ellos. Actualmente están chuecos, ya medio flojos pero los quiero como Gloria Trevi quiere a sus zapatos viejos.
Un saludo (ya quiero mi media hora en tu blog)
Liz

 
A las 1 de diciembre de 2007 16:39 , Blogger Natalia Verónica ha dicho...

Hola, querido Diego, otro cuento de luchadores, te salen muy bien, cuando los leo, parece que te estoy escuchando, son tus palabra y tu tema. En efecto me gustó. Por cierto no me has invitado a ir a las luchas.

 
A las 3 de diciembre de 2007 10:20 , Anonymous Shelen ha dicho...

Navegando en Internet recordé este link que en una ocasión me mandaste en un correo decidí entrar a esta página y me lleve una agradable sorpresa al ver que sigues escribiendo, he pasado un gran momento leyendo tus blogg (lo leí todo) me gustó mucho el de Colmillo, sigues teniendo una chispa especial. Voy a recomendar tu página a mis amigos.

Diego, espero que continúes con tus cuentos. Y que sigas poniéndote esas micas oscuras que hacen resaltar la blancura de tu piel.

De verdad me hubiera gustado casarme contigo aun que fuera en Chapultepec ja ja ja


Saludos

 
A las 3 de diciembre de 2007 19:32 , Blogger Gamma Juvenil ha dicho...

tengo 23 años y tengo mas de la mitad de mi existencia usando lentes, miopia... 5.0 en cada ojo... intelectual... tal vez, siempre he sido inteligente, me hiciste recordar cosas y tanto a veces desagradables, en la primaria y secundaria, lo otros vatos se burlan por k usas lentes... a las chicas en parte les resulta atractivo, más cuando se dan cuenta de k con lentes puedes hacer lo mismo y hasta mejor k los que no usan, tu jugaste beis, yo anote minimo un gol diario todos los días durante 3ero de secundaria, en la prepa igual, jamas fui considerado para alguna selección escolar, pero le metí goles de todo tipo a todos los porteros habidos y por haber, y sobretodo en mi prepa no m kisieron pero pude jugar con ekipos universitarios en esa misma temporada, usar lentes no se si fue más una maldición o bendición... pero en definitiva marco y cambio mi vida, no se k hubiera sido de no haberlos tenido...

 
A las 6 de diciembre de 2007 21:46 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Pues mis hermanos (los 3), y mis papas utilizan lentes pero yo me e salvado no tengo nada en contra de los lentes pero me gusta asi mi carita sin lentes.

SlDS!!

 
A las 10 de diciembre de 2007 11:31 , Anonymous enna ha dicho...

Bueno, espero lograrlo esta vez... Me gusta tu viaje en el metro, nunca he tenido la dicha de que me soben en el metro, pero en cuanto a lo demás me sentí muy identificada, todo puede suceder, especialmente cuando tienes prisa.

Ya sabes

 
A las 27 de diciembre de 2007 20:36 , Anonymous * * s T r E y @ * * ha dicho...

* hola
* pss, aki ando d nuevo
* st no lo había leido jiji
* he pnsado en comprarm lnts d contacto
* Creo ke m veo mejor sin armazones jeje
* Hasta Reyes me lo dijo ayer jiji
* En fin, a ver ke pasa dspués
* Continuo kon mi lectura...

 

Publicar un comentario en la entrada

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Página principal

Contador
Counter